
Fotografía que muestra una imagen del migrante mexicano Lorenzo Salgado en un altar a su honor este viernes, en el sitio donde fue asesinado en Houston (EE.UU.). EFE/ Carlos Ramírez
Houston, Texas .- El abogado de la familia del migrante mexicano Lorenzo Salgado, que falleció tras recibir un disparo en el torso por parte de un agente migratorio en Houston, acusó este viernes al Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, en inglés) de intentar encubrir lo que calificó como un “crimen”.
Domingo García, también miembro de la organización LULAC, aseguró en una entrevista que ICE mintió al afirmar que los agentes no llevaban cámaras corporales y al sostener que Salgado intentó arrollar a uno de ellos.
“Están tratando de encubrir, en mi opinión, un crimen, que fue la muerte de Lorenzo Salgado”, afirmó García.
El abogado dijo haber visto videos grabados después del tiroteo en los que, según su versión, se observan cámaras sujetas a los chalecos de algunos agentes.
Los otros tres hombres que viajaban con Salgado en la camioneta cuando fue interceptada por ICE y que después fueron detenidos por la agencia han negado que chocara el vehículo contra los carros de los agentes o que intentara arrollar a uno de ellos, según reveló el abogado de ellos, Hugo Balderas, en una rueda de prensa hoy en Houston.
“Lo trataron como a un perro”
Ante este panorama, la familia de Salgado no confía en que el Gobierno federal realice una pesquisa “imparcial e independiente”, indicó García.
“Las autoridades deben admitir que cometieron un error y la persona que lo cometió debe ser castigada. La familia de Lorenzo necesita justicia”, declaró.
El letrado denunció también el trato que, según la información recopilada por la familia, recibió Salgado tras resultar herido: los agentes le quitaron la cartera, lo esposaron mientras permanecía tendido en el suelo y lo trasladaron al hospital aún esposado.
“No puedo entender por qué, en vez de ayudar a un hombre que estaba tirado en el piso muriéndose, lo trataron como a un perro”, afirmó García.
Salgado, de 52 años y originario del Estado de México, llevaba unos 35 años viviendo en Estados Unidos. Era propietario de una pequeña empresa de construcción con ocho empleados y trabajaba como carpintero de armazones.
Con información de EFE