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Michoacán bajo la lupa de Washington: Bedolla, en el radar de los EE.UU.

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  • La presión estadounidense por la seguridad de sus inspectores y la ofensiva contra las redes de extorsión colocan al gobierno de Alfredo Ramírez Bedolla ante un escenario cada vez más incómodo.

Morelia, Mich.— En Michoacán, la crisis de seguridad comenzó a adquirir otra dimensión cuando Estados Unidos entró de lleno en la ecuación. Las amenazas contra inspectores estadounidenses vinculados a la certificación del aguacate obligaron al Gobierno mexicano a acelerar operativos y reforzar la presencia de fuerzas federales en la zona productora.

El mensaje fue contundente: cuando la violencia toca intereses estratégicos de Washington, la paciencia del vecino del norte tiene límites mucho más estrechos.

En medio de esta presión también se produjeron avances en las investigaciones por el asesinato del alcalde de Uruapan, Carlos Manzo, así como detenciones relacionadas con estructuras criminales dedicadas a la extorsión de productores.

Coincidencias o consecuencias de la presión internacional, lo cierto es que el ritmo de la respuesta oficial cambió.

Y en ese contexto aparece una pregunta políticamente incómoda: ¿qué tan profunda es la lupa de Washington sobre el gobierno de Alfredo Ramírez Bedolla?

No existe, hasta ahora, evidencia pública suficiente para afirmar que Estados Unidos mantenga una investigación contra el gobernador o haya decidido retirarle formalmente su confianza. Asegurarlo como un hecho sería irresponsable.

Pero tampoco resulta sensato ignorar que Michoacán se ha convertido en un asunto de interés binacional.

Los “gallinazos” que sobrevuelan el poder

En Colombia existe una expresión particularmente gráfica para referirse a determinados personajes de la política: “gallinazos”.

El término alude al gallinazo, un ave de rapiña semejante al zopilote mexicano, que sobrevuela los restos y aprovecha los despojos. Trasladada al lenguaje político, la metáfora describe a quienes permanecen alrededor del poder mientras exista algo que obtener.

Y en Michoacán no faltan personajes que todavía visten la camisa guinda, aferrados al cobijo de Morena y procurando disfrutar de sus beneficios mientras el escenario político les resulte favorable.

Son los que cambian de discurso antes que de camiseta; los que descubren súbitamente la virtud cuando el poder la exige y la olvidan cuando ya no resulta conveniente.

Pero el verdadero problema para esos gallinazos no está dentro de Morena.

Está fuera de México.

Porque una cosa es sortear las pugnas internas, las grillas partidistas y las disputas por candidaturas, y otra muy distinta enfrentar el escrutinio de Washington cuando la seguridad de ciudadanos estadounidenses y una cadena comercial estratégica entran en juego.

El gobernador y una pregunta que crece

Ramírez Bedolla ha defendido la coordinación con el Gobierno federal y la cooperación internacional en materia de seguridad.

Sin embargo, el deterioro de las condiciones en algunas regiones michoacanas ha colocado a su administración frente a una interrogante inevitable:

¿Hasta dónde llega la responsabilidad política del gobernador cuando grupos criminales son capaces de extorsionar productores, amenazar inspectores extranjeros y poner en riesgo una actividad económica fundamental para ambos países?

La detención de presuntos responsables del homicidio de Carlos Manzo y los operativos contra grupos dedicados a la extorsión representan avances que deben reconocerse.

Pero también dejan una pregunta pendiente:

¿Por qué tuvo que llegar la presión estadounidense para acelerar una respuesta que debió ser prioritaria desde el principio?

Ahí está el verdadero problema.

No se trata de Morena, de la oposición ni de colores partidistas.

Se trata de un estado donde durante años han crecido estructuras criminales capaces de penetrar actividades productivas y condicionar la vida económica de comunidades enteras.

Cuando el radar se enciende

Washington no necesita anunciar públicamente que alguien está en su radar para aumentar la presión.

Le basta con modificar condiciones comerciales, exigir garantías de seguridad, suspender actividades de sus funcionarios o colocar un problema regional dentro de una agenda bilateral.

Eso ya ocurrió con el sector aguacatero.

Por eso, mientras algunos gallinazos continúan revoloteando alrededor de la política michoacana, calculando cuánto tiempo más podrán beneficiarse del manto guinda, el verdadero desafío para el gobierno de Bedolla es demostrar que tiene el control de un territorio donde la delincuencia llegó a desafiar incluso intereses estadounidenses.

Y esa es una diferencia enorme.

Porque frente a la presión doméstica siempre queda el recurso de la retórica.

Frente a Washington, la retórica dura mucho menos.

#Firmasmx  #Michoacán #AlfredoRamírezBedolla #CarlosManzo #EstadosUnidos #Aguacate #Seguridad #Morena #Gallinazos

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