
- La búsqueda de cuatro salvadoreños continúa; Washington confirma apoyo logístico.
Puerto Príncipe, Haití.— Los enfrentamientos en la periferia de la capital haitiana, el arribo de refuerzos salvadoreños y el respaldo aéreo estadounidense marcan el cierre de edición, mientras permanece sin confirmarse el paradero de cuatro técnicos aeronáuticos desaparecidos desde el 18 de octubre.
Las operaciones se concentran en Santo, dentro de Croix-des-Bouquets, y la llanura de Cul-de-Sac, donde fuerzas haitianas e internacionales buscan a los militares tras la emboscada contra su vehículo. Los combates han dificultado las labores de rescate, incluso con helicópteros.
La Policía Nacional de Haití y la Fuerza de Supresión de Pandillas, conocida como GSF, participan en los operativos. AP también documentó la intervención de Vectus Global, empresa privada de seguridad que trabaja con las autoridades haitianas.
El balance disponible incluye cuatro integrantes de la GSF heridos, según un comunicado del 20 de octubre reproducido por medios haitianos. La fuerza reportó preliminarmente varios presuntos pandilleros muertos y otros lesionados, sin precisar cantidades verificables. Tampoco existe un balance corroborado de víctimas civiles correspondiente a esta ofensiva.
La incertidumbre aumentó después de que cuatro cuerpos fueran entregados a equipos salvadoreños. El presidente Nayib Bukele negó que correspondieran a sus compatriotas, frente a informaciones que planteaban esa posibilidad. La identidad de los restos continúa siendo un punto pendiente de esclarecimiento.
En paralelo, Estados Unidos facilitó un avión militar C-130 para trasladar efectivos salvadoreños. El Comando Sur confirmó la llegada de una aeronave en misión de apoyo logístico, según el Miami Herald.
Sin embargo, los vuelos procedentes de Washington y testimonios sobre pasajeros uniformados no acreditan, por sí mismos, un nuevo despliegue estadounidense de combate. Tampoco hay un inventario público que confirme el envío reciente de vehículos, drones o armamento estadounidense para esta operación.
La escasez de información tiene obstáculos documentados: acceso restringido de periodistas al aeropuerto, ausencia de manifiestos y preguntas sin respuesta oficial. A ello se suma la reproducción de hipótesis como hechos: referencias a cargamentos “probables” terminaron presentadas como entregas consumadas en publicaciones posteriores.
Al cierre, siguen pendientes la localización de los cuatro salvadoreños, la identificación concluyente de los cuerpos y un parte consolidado de bajas. Las amenazas políticas y los mensajes de las pandillas elevan la tensión, pero no sustituyen evidencias verificables sobre resultados militares.
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