
El cineasta y actor mexicano Gael García Bernal presentó en España su tercer largometraje como director, titulado Hombre al agua, en el marco de la 71ª Semana Internacional de Cine de Valladolid (Seminci). La producción se configura como una comedia con un profundo trasfondo sociopolítico que rinde tributo al mandatario brasileño Lula da Silva, al tiempo que cuestiona los mecanismos del modelo económico actual.
Durante su intervención tras la proyección de la cinta, García Bernal explicó que la obra apela a la multiplicidad y riqueza cultural de América Latina, fruto de su experiencia personal al crecer con hijos de exiliados sudamericanos en México. El realizador tapatío detalló que concibió la película mientras Lula se encontraba en prisión, lo que lo impulsó a crear una “antitelenovela” satírica centrada en la etapa sindicalista del líder brasileño.
A través de un ejercicio metaficticio dentro del metraje, la cinta incluye un rodaje en blanco y negro sobre dicha época, donde el personaje de Lula logra escapar de prisión en una secuencia que parodia los clásicos relatos de evasión. El director defendió el uso del humor argumentando que el género cómico no es banal, sino un detonador fantástico para desenmascarar realidades complejas como la manipulación política o las crisis afectivas.
Asimismo, García Bernal deslizó severas críticas hacia lo que calificó como “capitalismo rampante”, señalando que las plataformas digitales y las redes sociales han sido estructuradas para controlar e influir en las conductas individuales. El cineasta advirtió sobre los riesgos de utilizar estos medios virtuales con fines de manipulación electoral, aspecto que aborda mediante la transformación de uno de sus personajes hacia la vida pública.
Finalmente, el realizador —quien además protagoniza el filme encarnando a un migrante cubano— reflexionó sobre el impacto del neoliberalismo en la industria del cine nacional a partir de la década del 2000. Reivindicó la libertad del teatro como espacio de creación pura y enfatizó que su aproximación al arte cinematográfico requiere de la búsqueda constante de la diversión y la empatía colectiva.