
*Adversarios de Mariela Hernández, afirman que la manifestación por corrupción en Tránsito del Estado fue “totalmente palacio”
Desde el inicio de la actual administración municipal, la relación entre la alcaldesa Mariela Hernández García y el delegado de Tránsito del Estado, Abimael Pérez Cruz se crispó. Por eso la rebelión de transportistas, automovilistas y motociclistas registrada hoy, no deja de tener un móvil político y más cuando se afirma, que los mixiotes que los organizadores repartieron al concluir la manifestación, fueron “totalmente palacio”.

La primera, “enferma de poder”, olvidó que sin la estructura de MORENA habría sido derrotada y el segundo, minimizó la autoridad legalmente establecida, confiado en la sombra protectora de su “padrino”, Esteban Ramírez.
Se recuerda que no habían transcurrido ni cinco días de su toma de protesta, cuando Mariela Hernández a través de sus subalternos hizo un llamado a Pérez Cruz para que se presentara al Palacio Municipal para abordar temas de vialidad; bueno, ese era el señuelo o el anzuelo, el fondo real era leerle la cartilla al delegado de tránsito, pero como este sabía de las malas intenciones de su alcaldesa, se encerró a piedra y lodo en su oficina y la ignoró.
Entonces Mariela aplicó aquél dicho que reza que “Si la montaña no va a Mahoma, Mahoma va a la montaña” y sin pensarlo dos veces se presentó a las oficinas de la delegación de Tránsito, en donde de acuerdo a las fotografías difundidas, Pérez Cruz se regodeaba de ver cómo “por vez primera en la historia política de Las Choapas una alcaldesa se le cuadraba a un poderoso delegado de tránsito”. Algo nunca visto, faroleaba a sus coterráneos del Cerro de Nanchital.

Horas después, en un comunicado de prensa plagado de errores, el Ayuntamiento informaba que, como una de las primeras acciones de gobierno, Mariela Hernández había acordado con el delegado de Tránsito, reordenar la vialidad, para que transportistas, automovilistas y motociclistas, acostumbrados a hacer de mulas Pedro, ya no se pasarán la ley por salva sea la parte.
La realidad es que desde que era candidata a la presidencia municipal, Mariela Hernández nada quería saber del equipo de Esteban Ramírez, porque éste cabildeaba para imponer a Oscar Reyes, con lo que no contaron, era que la actual alcaldesa, les ganaría el brinco por el tema de equidad.
Sin embargo, los cuadros políticos de Ramírez Zepeta supieron concertar posiciones en la planilla, se fajaron en la campaña, no solo en actividades de proselitismo, sino también en la estructura electoral y entregaron los resultados esperados a Cuitláhuac García y a Rocío Nahle, logrando el triunfo para Mariela Hernández, quien -léase bien- contó con el respaldo del poder legalmente instituido, para neutralizar la fuerza de Renato Tronco y otros de menor talla.

ABIMAEL Pérez Cruz y Tránsito del Estado, la manzana de la discordia.
Vendría después la lucha post electoral y con ello la conformación del equipo que ayudaría a la alcaldesa a gobernar, pero ¡oh, decepción! Mariela Hernández no solo no incluyó a quienes le ayudaron a triunfar, sino que también pretendía las posiciones estatales, léase: Tránsito del Estado, CMAS, Hacienda del Estado, dirección del Hospital, Registro Civil, Sedesol y demás dependencias.
Y fue entonces cuando desde Palacio de Gobierno en Xalapa hubo un manotazo de escritorio, tan estruendoso que se escuchó hasta Las Choapas, calmando Mariela su ímpetu imperialista, pero jamás quitó el dedo del renglón.

Ocho meses después y tras la manifestación pública que hoy tuvo que enfrentar por denuncias de corrupción, Abimael Pérez fue concentrado a la dirección general de Tránsito, con tres posibles opciones: despido, reubicación o ratificación.

Por lo pronto el primer round le favorece a Mariela Hernández. Pero los “Zepetistas” que no están mancos, ni ciegos, ni mudos, ya reunieron pruebas para demostrar que la manifestación fue “totalmente palacio”.
Queda claro que la delegación de Tránsito y su corrupción, en el rejuego político de Mariela Hernández contra el grupo de Esteban Ramírez Zepeta, es lo de menos. De lo que se trata es de demostrar de una vez por todas, quién es quién para vender muy caro su amor a la candidata a la gubernatura. Así de simple.