Las perturbaciones a las cadenas de suministro aparecen en todo el mundo, desde fabricantes de automóviles hasta productores de teléfonos móviles y compañías de energía, tras el cierre de plantas enteras en China, afectadas por la propagación del coronavirus.
El cierre de plantas asiáticas mermó la capacidad de manufactura y proveeduría de los países, lo que combinado con la aprobación de Canadá del T-MEC, motivó a las empresas de todo el mundo a acelerar los cambios en sus cadenas de suministro para depender menos de la nación asiática, con lo que México comienza a convertirse en un lugar atractivo para invertir.
“Si la crisis se extiende, algunas compañías pueden considerar mover momentáneamente sus plantas de producción fuera de China”, escribió el analista sénior de mercado de Swissquote Bank, Ipek Ozkardeskaya en una nota.
Jugueteras, autoparteras y firmas de tecnología como Spin Master, Motorparts Cars of America y Techint implementan medidas para proteger a sus empleados y directivos y cumplir con tiempos de producción y entrega a sus clientes.
Autoparteras estan en la mejor posición
“La primera fueron los aranceles impuestos por Estados Unidos a los insumos chinos a mediados el año pasado, la segunda fue el incremento de contenido regional para automóviles que exige el T-MEC (y que obliga a los fabricantes de autos a comprar más piezas en Norteamérica), la tercera es el coronavirus ¿Acaso necesitamos una cuarta llamada?”, cuestionó Oscar Albín en una conferencia de prensa, la primera semana de marzo.
La industria automotriz asentada en México lleva una década buscando sustituir importaciones de componentes chinos por producción local sin mucho éxito. China ofrece una escala industrial inigualable y las armadoras que operan en la región no pudieron resistirse. Durante los últimos 20 años, han convertido al país asiático en su fábrica de componentes electrónicos y de otras decenas de piezas.
Los engranajes de dirección del Wrangler que Jeep fabrica en su planta de Toledo, Ohio, por ejemplo, están construidos a 7,500 millas de distancia en una fábrica en Wuhan, China, epicentro del brote de coronavirus.