
Cárdenas, Tab. Un cobrador del grupo Elektra se presentó como todos los miércoles al domicilio de doña Nereida a cobrar el abono semanal del refrigerador que su viejo le regaló el día de las madres, el año pasado.
Para el joven que se interna a los poblados más recónditos de Tabasco para hacer cobranza difícil del grupo Salinas, era un día normal, pero para Don Miguel no lo era tanto, desde que el gobierno declaró la emergencia sanitaria y la cuarentena.
Desde entonces don Miguel –hipertenso y diabético- optó por replegarse en su casa y cerrar su changarrito de venta de ropa en la cabecera municipal, pero esto le ha traído alteraciones en su salud y estado de ánimo, porque además no tener dinero, las autoridades no le han apoyado y tampoco goza de los beneficios de la 4T porque no ha cumplido 68 años.
Por eso ayer, a media mañana, cuando doña Nereida cortaba unos nopales para pasar el día, se presentó en plan altanero el empleado de Elektra, amenazándola que si no pagaba los dos abonos pendientes, tendría que cubrir recargos “o en una de esas nos tendrá que regresar la mercancía”.
“Ay, mi´jo ¿Que no ha escuchado lo que dice Andrés Manuel (López Obrador) en la tele, que no hay que salir a trabajar, que hay que quedarse en casa? De dónde quieres que saque dinero si mi viejo cerró el changarro”.
“Si doña Nere, pero eso a Elektra le vale, así que me paga o no me voy, no hay que ser sinvergüenza”, espetaba.
En esas estaba, cuando don Miguel armado con un machete doble filo encaró al arrogante abonero, advirtiéndole que si no se retiraba, iba a correr sangre.
“Ay, viejo, todavía que le debe usted a Elektra y es usted mala paga se pone pendejo, salga usted con su machete si es tan macho”, incitaba.
Don Miguel, que tiene fama de pocas pulgas, no lo pensó dos veces y salió con intenciones de tasajearlo, pero la agilidad del “cobrón”, que tuvo que aventarse de la moto, impidió que el sexagenario sacara su rabia, logrando asestarle un solo machetazo en los dedos de la mano izquierda.
Acto seguido los vecinos apaciguaron a don Miguel, quien traía la sangre caliente.
El empleado de la empresa de línea blanca por su parte, pidió el auxilio de una señora, quien elaboró un torniquete para evitar que este se desangrara.
Escenas como esta, se están registrando a diario en todo el país, ante la contracción económica y la actitud voraz de un grupo empresarial como el de Ricardo Salinas Pliego, que ya demostró no ser amigo de nadie, mucho menos del Presidente Andrés Manuel López Obrador.