
De acuerdo con la Academia Estadounidense de Pediatría (APA), 14 millones y medio de niños y adolescentes estadounidenses padecen obesidad, una enfermedad producida por el desequilibrio energético entre las calorías que se consumen y las que se gastan y que tiene entre sus causas principales el sedentarismo y la mala alimentación.
Los expertos aseguran que las cifras de obesidad continuaran creciendo si no se toman medidas: El nuevo Atlas Mundial de la Obesidad predice que hasta 2035 la obesidad infantil en Estados Unidos se incrementará casi un 2,5% de manera anual.
El doctor Simón Barquera, presidente Electo de la Federación Mundial de Obesidad, señaló que se debe “proteger a los niños” mediante campañas de concientización e interviniendo en la industria que vende comida “chatarra”, a la que considera “la gran barrera” para la prevención de la obesidad:
“Tienen mucho acceso los niños a productos elevados en azúcar, grasa y sal; pero sobre todo a los que son muy altos en azúcar. Y tienen también una exposición gigantesca a la publicidad de comida chatarra”
Cambios en los menús escolares:
Con el objetivo de brindar a los niños el equilibro adecuado de nutrientes y bajo la estrategia nacional para el hambre, la nutrición y la salud de la administración del presidente Joe Biden, el departamento de Agricultura de Estados Unidos propuso recientemente varios cambios en el programa nacional de almuerzos escolares, un proyecto de comidas asistido por el gobierno federal y que sirve a diario almuerzos y desayunos a aproximadamente 100,000 escuelas públicas y privadas sin fines de lucro.
Si la propuesta se aprueba, en los comedores escolares se limitarán los productos que contienen alto contenido de azúcar, como algunos yogures y cereales, y se reducirá la sal. También se promoverán productos derivados de cereales integrales y, en ciertas circunstancias, se permitirá la leche saborizada.
“Queremos apostar por niños sanos y para eso, presentamos estándares basados en la ciencia y recomendados por médicos y nutricionistas. Así que creemos que seguirá progresando para que los niños coman más frutas y vegetales y más cereales. Idealmente esto ayudará a enfrentar algunos de los problemas críticos de salud que nuestros niños padecen” dijo a la VOA la Subsecretaria adjunta del Departamento de Agricultura, Stacey Dean, en referencia a enfermedades como la obesidad, la hipertensión y la diabetes tipo 2.
De acuerdo con expertos, la alimentación tiene un gran impacto en el proceso educativo:
“Promueve más productividad, mejor aprendizaje, que, a la larga, resulta en mejores trabajadores” subrayó Dean, quien también dijo que los almuerzos escolares son “el entorno de comidas más saludable” para muchos niños, quienes no tienen acceso a alimentos saludables en sus hogares debido a la inflación, al desconocimiento o la desinformación.
Que la escuela tome parte activa para enseñar a los niños a comer saludablemente es una iniciativa que aplaude María Fernanda Echeto, una venezolana residente en el estado de Virginia, y que continúa en casa la enseñanza de sus hijas para que sepan cómo cuidar de su salud comenzando con la comida:
“Lo importante de comer sano no es tanto cómo te ves o cómo luzcas, sino el sentirte bien, el sentirte sana, el sentirte más saludable, el tener más energía para hacer las cosas… Y eso es algo fundamental que me gusta decirles a ellas todos los días”