
La Cuaresma, una etapa de conversión y preparación para la Pascua, es un tiempo especial en el calendario litúrgico de la Iglesia Católica. Este periodo comienza con el Miércoles de Ceniza y concluye antes de la Misa de la Cena del Señor del Jueves Santo.
Este tiempo no solo sirve como una preparación para la celebración de la Pascua, sino también como un periodo de introspección espiritual. Los fieles católicos participan en prácticas de ayuno y abstinencia en días específicos como parte de su devoción.
El padre Aurelio Mojica, párroco de la catedral de Veracruz, describe el ayuno como una oportunidad para reflexionar sobre los desórdenes y pasiones de la vida. El ayuno, según el padre Mojica, fortalece la voluntad, permitiendo a los individuos renunciar a vicios y superar desafíos.
Sin embargo, el ayuno no solo implica la abstinencia de comida. También puede implicar renunciar a cosas materiales, como la tecnología, para dedicar más tiempo a buenas acciones.
El padre Mojica aclara que el ayuno es para los fieles de 14 a 60 años, aunque se excluyen a los enfermos. Los días de ayuno y abstinencia incluyen el Miércoles de Ceniza y especialmente el Viernes Santo, aunque algunos fieles también ayunan todos los viernes de la Cuaresma.