
La pesadilla demográfica imaginada por Alfonso Cuarón en Children of Men tenía una premisa devastadora: dejaron de nacer niños y, con ello, murió el futuro. Sin relevo, todo lo demás era simple administración de la decadencia.
La oposición veracruzana debería ver esa película en función continua.
Porque el problema ya no es perder elecciones; el problema es que no nace nadie. El escenario se repite con la puntualidad de una obra de repertorio donde los protagonistas, pese a los abucheos, se niegan a abandonar el escenario.
Ahí están, inamovibles, las distintas ramas del mismo árbol: Los Yunes Linares-Márquez, Landa, Zorrilla, Vega y Aguilar. Discuten entre ellos, se reconcilian, se vuelven a pelear, se revuelcan en su propio excremento, cambian de camiseta si hace falta, pero siempre regresan al punto de partida: ellos mismos.
La novedad es que ahora el debate incluye decidir bajo qué logotipo competirán la próxima vez. ¿Independientes? ¿Prestados? ¿Invitados a otra mesa? El dilema estratégico luce menos ideológico que inmobiliario: encontrar techo.
La cronología del desgaste podría montarse como trilogía.
🎭 Primer acto: Héctor Yunes Landa contra Miguel Ángel Yunes Linares.
🎭 Segundo acto: José Yunes Zorrilla frente a Miguel Ángel Yunes Márquez.
🎭 Tercer acto: Todos juntos, ahora sí, contra Morena.
✅ Spoiler permanente: gana Morena.
Y, sin embargo, la conclusión que extraen no es “hay que cambiar”, sino “intentémoslo otra vez, pero con distinta envoltura”, como si los veracruzanos fueran retrasados mentales y como si el problema hubiera sido el empaque y no el producto.
Mientras ese universo practica la alquimia de convertir derrotas en nuevas candidaturas, Morena hace la tarea menos glamorosa y más rentable: formar cuadros. No en el PowerPoint, sino en el polvo del camino. No en la nostalgia, sino en la responsabilidad pública.
La línea se consolida con el liderazgo de la gobernadora Rocío Nahle: continuidad con renovación real, promoción de perfiles que crecen trabajando y no esperando turno por antigüedad.
Por eso aparecen figuras como el alcalde Pedro Miguel Rosaldo García, hoy referencia obligada por su innovadora estrategia para potencializar a Coatzacoalcos, o Juan Javier Gómez Cazarín, operador curtido en territorio y ahora con responsabilidad federal al frente de #Bienestar. No son apuestas exóticas; son consecuencia de un método.
Y detrás vienen más: Zenyazen Escobar, Esteban Ramírez Zepeta, Rafael Fararoni, Daniela Griego, Adanely Rodríguez, Roberto San Román. Una fila que no mira el álbum familiar sino el calendario.
La ironía es cruel: quienes dominaron el pasado hoy parecen atrapados en él, mientras el partido que nació como alternativa es el que produce relevos con mayor naturalidad.
En la distopía de Cuarón, la humanidad se extinguía porque nadie nacía. En la política veracruzana, la moraleja parece invertida: quien sigue pariendo liderazgos, sigue gobernando.
Y quien no, repite casting.