
Hay debates que se libran con cifras y otros que se ganan con memoria. El más reciente lo protagonizaron la gobernadora de Veracruz, Rocío Nahle García, y el expresidente Felipe Calderón Hinojosa, luego de que este último cuestionara el desempeño de la Refinería Olmeca, en Dos Bocas, Tabasco, quedó como un perfecto zoquete.
Calderón publicó en sus redes sociales que la refinería produce al 42 por ciento de su capacidad y atribuyó esa situación a que, según su opinión, durante la gestión de Nahle como secretaria de Energía no se siguieron las mejores prácticas internacionales y se pretendió construir la obra en tiempo récord y con un presupuesto determinado.
Pero la respuesta de la ingeniera no tardó ni tantito.
Con la misma firmeza con la que defendió durante años el proyecto energético del gobierno del expresidente Andrés Manuel López Obrador, Rocío Nahle respondió:
“Nosotros los de la 4T sí pudimos construir una refinería con tecnología de punta… ¿Pero usted qué puede saber de eso? Si su máximo logro fue construir una carísima e inútil torre en forma de suavicrema y una triste barda, monumentos a la incapacidad y corrupción.”

Es importante puntualizar que el presupuesto original de ese armatoste era de 393 millones de pesos y al final se disparó a mil 300 millones de pesos. Es decir, más del triple de lo planeado.
Y ahí fue donde las redes sociales hicieron lo suyo.
Miles de usuarios revivieron dos obras que marcaron el sexenio calderonista: la Estela de Luz, objeto de críticas por sus sobrecostos y retrasos, y la barda levantada para el proyecto de la refinería de Tula, Hidalgo, que nunca llegó a concretarse durante aquella administración.

La refinería de Calderón en Hidalgo, operando al “millón por ciento”.
Más allá del intercambio político, el debate volvió a poner sobre la mesa el papel que desempeñó Nahle como responsable de la política energética durante el gobierno de López Obrador. Desde el Gobierno federal se sostiene que la Refinería Olmeca continúa su proceso de estabilización para alcanzar una capacidad cercana a los 380 mil barriles diarios, como parte de la estrategia para fortalecer el Sistema Nacional de Refinación y reducir la dependencia de combustibles importados.
En un escenario internacional marcado por tensiones geopolíticas y presiones sobre el mercado petrolero, la administración federal ha defendido que aumentar la capacidad de refinación contribuye a reforzar la seguridad energética del país.

La refineria de la 4T, la que los panistas critican, justo cuando acuden a las gasolineras por el tanque lleno de Premium para sus lujosas Suburbans.
Lo cierto es que el intercambio dejó una lección política que trasciende las cifras: quien decide debatir con una ingeniera que dirigió uno de los proyectos de infraestructura más grandes del país debe estar preparado para recibir una respuesta del mismo calibre.
Y quizá también convenga recordar algo que el tiempo confirma una y otra vez: el talento no tiene género. Las mujeres que encabezan proyectos estratégicos no necesitan concesiones y más cuando un proyecto como la refineria Olmeca, es objeto de reconocimientos internacionales.