
- Javier Herrera incorpora un liderazgo competitivo en Xalapa; su eventual lugar en la lista plurinominal sigue sujeto a confirmación.
El Partido Verde Ecologista de México abrió la puerta y se llevó una figura que todavía podía disputar espacios para la oposición en Xalapa. La incorporación de Américo Zúñiga Martínez representa un golpe político para el PRI y una oportunidad que Movimiento Ciudadano dejó de tener a su alcance. El tamaño electoral de esa operación se conocerá en las urnas; su significado puede advertirse desde ahora.
El ingreso del exalcalde capitalino, exdiputado local y exsecretario del Trabajo quedó acompañado por una responsabilidad concreta: delegado de Elecciones del Comité Ejecutivo Nacional del PVEM en Veracruz, con miras a los comicios de 2027. El nombramiento revela que el Verde pretende aprovechar su experiencia para organizar, establecer interlocución y construir acuerdos.
En esa incorporación destaca Javier Herrera Borunda, quien le dio la bienvenida a su partido y subrayó la trayectoria del hizo del maestro Guillermo Zuñiga, en el servicio público. La expresión compartida en redes sociales por el legislador —“¡Esta es tu casa, hermano!”— habla del espaldarazo de la cúpula de ese instituto político. El mensaje tiene destinatarios dentro y fuera del Verde: Américo llega acompañado por uno de sus principales operadores nacionales.
Para el PRI, la pérdida rebasa una baja en el padrón de militantes. Se desprende de un político con reconocimiento en Xalapa, experiencia de gobierno y capacidad acreditada para encabezar una candidatura competitiva. Una organización debilitada puede conservar sus siglas y, al mismo tiempo, perder a quienes todavía le permiten disputar elecciones.
Los resultados de 2024 ayudan a dimensionarlo. En la elección federal del distrito 10 de Xalapa, la recomposición del cómputo recogida por el Tribunal Electoral dejó 110 mil 691 votos para la candidatura de Américo, postulada por PAN, PRI y PRD, frente a 110 mil 993 de la alianza Morena-PVEM-PT que encabezó la improductiva Miriam Ferraez. La distancia fue de 302 sufragios. Movimiento Ciudadano obtuvo 21 mil 386.
Américo perdió aquella elección, pero estuvo muy cerca de ganarla. Esa diferencia permite entender por qué su incorporación interesa al Verde: conoce el terreno de una capital donde la oposición mostró capacidad para competir hasta el último tramo.
Ahora bien: esos 110 mil 691 votos no son propiedad personal de Américo ni pueden registrarse desde hoy como una ganancia del PVEM. Surgieron de una coalición, de sus estructuras, de la candidatura y de ciudadanos con motivaciones diversas. Parte de ese electorado pudo votar por él; otra parte, por su partido o por su rechazo a Morena. Cambiar de militancia no obliga a nadie a cambiar de preferencia.
Por eso, sería aventurado afirmar que el Verde acaba de recibir más de cien mil votos. Lo que incorpora es un liderazgo con antecedentes de competitividad y la posibilidad de atraer colaboradores, redes y simpatizantes. Cuántos lo acompañarán es una pregunta abierta, no una cifra demostrada.
Para Movimiento Ciudadano, la lectura resulta incómoda. Durante las semanas previas circularon versiones sobre un posible acercamiento de Zúñiga al partido naranja. Su llegada al Verde cierra esa posibilidad y deja a MC sin una figura que habría podido ampliar su interlocución con sectores tradicionales de Xalapa. No existe evidencia suficiente para hablar de una candidatura naranja pactada y frustrada; sí hay elementos para observar una oportunidad política que terminó en otras manos.
El beneficio para Morena sería indirecto y dependerá de cómo se construyan las alianzas: un socio fortalecido puede contribuir a ampliar la base del bloque gobernante y reducir el espacio de sus adversarios. Pero también puede reclamar más candidaturas y mayor influencia. El crecimiento del Verde favorece potencialmente a sus aliados y fortalece, a la vez, su capacidad para negociar con ellos.
En ese punto aparece la versión de una diputación local plurinominal para Américo. Al respecto es preciso puntualizar que se trataría de la lista plurinominal del Verde, no de una lista conjunta “Verde-Morena”. Los partidos coaligados presentan sus propias listas de representación proporcional. Encabezar una de ellas constituye una posición ventajosa, aunque la asignación depende de la votación y de las reglas aplicables.
Si esa primera posición se confirma, la operación tendrá dos caras: el Verde habrá incorporado experiencia y capacidad de interlocución; Américo habrá encontrado una vía para buscar su regreso al Congreso. Sus nuevos compañeros tendrán derecho a preguntar qué aportará a la organización y cómo se reconocerá el trabajo de quienes ya estaban ahí.
Javier Herrera consiguió una incorporación con valor político; Américo tendrá que demostrar qué tanto de ese capital conserva fuera del PRI. Ese será el examen decisivo. Los nombramientos se entregan en una oficina; la confianza de los electores se gana gastando la suela del huarache en colonias, ejidos y congregaciones.
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