El Salvador despliega fuerzas especiales mientras los enfrentamientos dificultan el rescate y aumentan el peligro para los civiles.
Puerto Príncipe/San Salvador.—La ira de Nayib Bukele tomó forma de ultimátum: las pandillas haitianas deben devolver vivos y sin lesiones a los cuatro aerotécnicos salvadoreños o enfrentar una ofensiva más contundente. Sobre Croix-des-Bouquets pesa la amenaza de una escalada: más fuego, más calles sitiadas y más familias atrapadas entre las armas. Las imágenes del operativo difundidas por el propio mandatario muestran blindados entre humo y disparos, una estampa sombría de un rescate cuyo desenlace sigue pendiente.
Hay balazos, muchos balazos. La resistencia armada dificulta el acceso a los sectores donde las fuerzas de seguridad buscan a los desaparecidos. Según las autoridades salvadoreñas, incluso los helicópteros enviados para auxiliarlos reciben disparos. El peligro alcanza también a quienes intentan aproximarse desde el aire.
El video que presentamos, identificado con la marca TelePaís, registra vehículos, personas armadas y movimientos apresurados. Un hombre corre; otros buscan distancia. La cámara captura la incertidumbre de quienes no saben de dónde puede llegar el siguiente peligro. La secuencia permite observar esas acciones, aunque su vínculo específico con el rescate permanece por establecer.
En Croix-des-Bouquets y los sectores del área metropolitana de Puerto Príncipe donde ocurren los combates, el fuego de las pandillas y la respuesta de las fuerzas de seguridad ponen en riesgo a la población. Una calle puede convertirse en línea de tiro; una ruta de salida, quedar interrumpida. Para las familias cercanas, el avance del operativo significa también decidir cuándo resguardarse y cuándo intentar salir.
La búsqueda comienza tras la emboscada del domingo 18 de octubre. De acuerdo con las autoridades salvadoreñas, los cuatro técnicos abandonan su blindado incendiado y después se pierde contacto con ellos.
El Salvador incorpora fuerzas especiales. Cien efectivos llegan el jueves 22 de octubre, mientras se prepara el traslado de otro centenar esa noche. La fuerza internacional confirma que el contingente apoya las operaciones de búsqueda y seguridad.
Guatemala también refuerza su participación mediante el envío, el 18 de octubre, de más de cincuenta militares para integrarse a la Fuerza de Supresión de Pandillas, misión autorizada por Naciones Unidas que respalda a las autoridades haitianas.
Desde San Salvador, Bukele sostiene que sus compatriotas cumplen funciones técnicas de aviación y evacuación médica. Exige que regresen vivos y sin lesiones, mientras amenaza con intensificar las acciones contra sus captores.
La operación se desarrolla en una zona donde actúan Chèn Méchan y 400 Mawozo. El analista Diego Da Rin, de International Crisis Group, advierte sobre la dificultad de encontrar a los cautivos sin cooperación de las pandillas y sobre posibles represalias coordinadas contra las fuerzas de seguridad.
El despliegue de tropas no resuelve por sí solo la pregunta decisiva: dónde están los cuatro hombres y cómo recuperarlos sin ponerlos en mayor peligro. Cada aproximación ocurre en territorio habitado, donde los civiles soportan las consecuencias inmediatas de los enfrentamientos.
Los reportes consultados todavía no anuncian su liberación. Entre humo, blindados y advertencias, permanecen dos urgencias: rescatar a los cuatro salvadoreños y evitar que la población pague con más vidas la prolongación de los combates.
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