
Edgar Filiberto Hernández/Inforedmx
En sus últimos jadeos, el PRI intenta reagruparse en Veracruz lanzando lo poco rescatable que le queda, al diputado José Francisco Yunes Zorrilla, quien creyendo en el canto de las sirenas ha desplegado una mini campaña con periodistas a modo que persisten en la romántica idea que el peroteño es un hombre inmaculado al que los veracruzanos le adeudan la gubernatura.
Cuestión de hacer memoria para recordar que siendo senador convalidó todos los atropellos de Enrique Peña Nieto y se dedicó a aplaudir como foca los exabruptos de Javier Duarte, no así Héctor Yunes quien le devolvió al regordete -hoy en prisión- la caña de pescar que le obsequió sugiriéndole que se fuera al fraccionamiento El Estero, a capturar unos cuantos peces gordos, en referencia a su primo Miguel Ángel Yunes.
Es importante enfatizar que los últimos sexenios del PRI, Yunes Zorilla guardó silencio cómplice, porque ojo, también ha vivido del presupuesto a placer, bien como alcalde, diputado local, legislador federal o senador, ha sido por decir lo menos, un político ardilla porque brinca de una Cámara a otra, como si fuera el único con materia gris en el desvencijado tricolor.
Hoy, sus panegiristas lo están vendiendo como el gran salvador de la alianza Va por México, utilizando medios digitales para hablar maravillas de este político que, si bien corre con la fama de caballeroso, es un secreto a voces que, en corto, trata a su equipo cercano con la punta de sus costosísimos mocasines. Es pues, un tipo de mecha corta.
El PAN no levanta ni con triple royal

En donde nos comentan que todos están de capa caída y viviendo las de Caín es en el comité estatal del PAN, cuyo dirigente Federico Salomón Molina ha optado por nadar de a muertito, administrando a su propia conveniencia las prerrogativas mensuales con la clásica cantaleta: no hay dinero, el gobierno nos tiene muy ahorcados.
Lo cierto es que el dinero sigue fluyendo, lo que no demuestra Salomón Molina es honestidad y voluntad para ministrar a los comités municipales lo que les corresponde, de ahí que, en municipios como Córdoba, Orizaba, Alvarado, Acayucan, Minatitlán o Coatzacoalcos, los directivos municipales hayan optado por realizar rifas para sortear los gastos de oficina, en tanto su dirigente estatal se da la gran vida en restaurantes de lujo en Boca del Río, Puebla o Ciudad de México.
¿Alguien sabe a que se dedica Sergio Gil?

Salvo esporádicas apariciones en su red social tirando rostro en eventos nacionales, en Veracruz el dirigente estatal del Movimiento Ciudadano, Sergio Gil Rullán definitivamente se ha ido a la hamaca, delegando a los comités municipales la tarea de acrecentar la militancia para esta partido bisagra y acaso, satélite de Morena. Nos cuentan que desde un principio trabó amistad con políticos del PRI para ofertarles la franquicia y sigue en esa dinámica, abriendo al MC a todo tipo de bazofia, siempre y cuando esos “nuevos cuadros” estés dispuestos a invertir, mientras él, cómodamente desde restaurantes de lujo, usufructúa las prerrogativas a espaldas de su hacedor Dante Delgado.
Alcaldesas y alcaldes en el ojo de autoridades federales

Desde especiales oficinas de la calle Juan Bautista Lobos S/N de la Reserva Territorial El Coyol, nos envían el “chismito” que cuatro alcaldes de la zona centro y uno del sur, deberán contratar al mejor despacho de abogados para defenderse de sendas acusaciones que algunos de sus malquerientes han formulado ante autoridades federales.
Aunque hay que precisar que, si de eso se trata, la lista debe ser mucho más amplia, porque desde la privilegiada posición que ostentan, transcurridos 15 meses al frente de los ayuntamientos, algunas presidentas, pasaron de la pobre a la riqueza extrema, adquiriendo bienes dentro y fuera de Veracruz, como una morenista del sur a la que ya le atribuyen la propiedad de un edificio de seis pisos.