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Veracruz bajo presión por el fracking; millones de personas en zona de impacto

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Poza Rica, Ver.- El posible desarrollo de proyectos de fracturamiento hidráulico (fracking) en la provincia petrolera Tampico-Misantla colocaría al norte y centro de Veracruz entre las regiones con mayor presión ambiental, hídrica y social del país, de acuerdo con el informe “Fracking sin coordenadas públicas”, elaborado por la organización CartoCrítica.

La investigación reconstruye la geografía de los hidrocarburos no convencionales en México y advierte que la provincia Tampico-Misantla abarca desde el sur de Tamaulipas, la Huasteca de San Luis Potosí e Hidalgo, hasta el norte y centro de Veracruz y la Sierra Norte de Puebla, una de las regiones con mayor potencial para la extracción de petróleo y gas mediante fracturamiento hidráulico.

Más de 21 mil pozos y un consumo histórico de agua

Los cálculos del estudio son contundentes. Recuperar apenas el 10 por ciento del recurso prospectivo de la provincia Tampico-Misantla requeriría la perforación de 21 mil 611 pozos.

Para ello sería necesario utilizar 1 mil 620.8 millones de metros cúbicos de agua dulce, un volumen que representa uno de los mayores desafíos para una región que periódicamente enfrenta sequías y estrés hídrico.

A cambio, esa explotación permitiría obtener una producción equivalente a 5.9 años del consumo nacional de petróleo, mientras que la inversión requerida superaría los 302 mil millones de dólares, casi diez veces el presupuesto anual de Pemex, según el análisis de CartoCrítica.

Veracruz, el estado con mayor exposición social

El informe advierte que el impacto no se limitaría a la extracción petrolera.

Dentro del área de influencia potencial de 15 kilómetros alrededor de las zonas no convencionales de Tampico-Misantla viven 4 millones 433 mil 535 personas, quienes podrían enfrentar afectaciones relacionadas con disponibilidad de agua, calidad ambiental, movilidad, ruido, tránsito pesado e infraestructura petrolera permanente.

La región también concentra una importante riqueza cultural

Los investigadores identificaron 871 mil 066 habitantes hablantes de lengua indígena, pertenecientes principalmente a los pueblos nahua, totonaco, tepehua, otomí y téenek, cuyas formas tradicionales de organización comunitaria y aprovechamiento del territorio podrían verse afectadas por proyectos de gran escala.

Indicadores sociales elevan la vulnerabilidad

El estudio incorpora indicadores sociales que muestran un escenario complejo en la zona de influencia del fracking:

  • 946 mil 644 personas carecen de derechohabiencia a servicios de salud.
  • 148 mil 339 viviendas no cuentan con agua entubada.
  • 188 mil 128 viviendas carecen de drenaje.
  • Existen 132 localidades urbanas, pero también 13 mil 521 localidades rurales, donde el acceso institucional y la atención de emergencias suele ser más limitada.

Estas condiciones, señala CartoCrítica, incrementan la vulnerabilidad frente a posibles impactos ambientales o sanitarios derivados de la actividad extractiva.

Ejidos y comunidades agrarias, en el centro del debate

Otro de los hallazgos relevantes es la dimensión territorial.

Alrededor del 41 por ciento de la superficie considerada de interés petrolero corresponde a ejidos y bienes comunales, equivalentes a más de 1.4 millones de hectáreas, involucrando directamente a 2 mil 081 ejidos y comunidades agrarias.

Ello implica que cualquier proyecto de explotación requeriría procesos de consulta, negociación y atención a derechos agrarios y colectivos reconocidos por la legislación mexicana e instrumentos internacionales.

¿Qué es el fracking?

La fracturación hidráulica consiste en inyectar grandes volúmenes de agua, arena y aditivos químicos a alta presión para fracturar formaciones rocosas profundas y liberar petróleo o gas natural atrapados en ellas.

A nivel internacional, esta técnica ha generado un amplio debate debido a preocupaciones relacionadas con el consumo intensivo de agua, el manejo de aguas residuales, las emisiones de metano, el uso del suelo y los posibles efectos sobre acuíferos y comunidades cercanas. La magnitud de esos impactos depende de factores geológicos, regulatorios y operativos.

Una región estratégica para la industria energética

La cuenca Tampico-Misantla ha sido considerada durante años una de las zonas con mayor potencial de hidrocarburos no convencionales del país y continúa apareciendo en diversos estudios técnicos y planes de exploración energética.

Mientras el debate sobre el futuro del fracking en México continúa, el informe de CartoCrítica coloca nuevamente sobre la mesa una pregunta central: cómo equilibrar el aprovechamiento de los recursos energéticos con la protección del agua, el territorio, la salud pública y los derechos de las comunidades que habitan una de las regiones petroleras más importantes del país.

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