
Raúl Domínguez-Pinto/FirmasMx
La reunión convocada por el presidente electo de Coatzacoalcos, Pedro Miguel Rosaldo García, con 11 exalcaldes de distintas filiaciones y épocas, representa un gesto político sin precedentes en el municipio. Este hecho trasciende lo simbólico: marca un intento deliberado por fortalecer la legitimidad institucional a través del diálogo y la memoria administrativa, en una ciudad que ha enfrentado históricamente rezagos estructurales, polarización y discontinuidades de gestión.
Un ejercicio de madurez política
Al reunir a sus antecesores Juan Hillman Jiménez, Edel Álvarez Peña, Rafael García Bringas, Rogelio Lemarroy González, Marcelo Montiel Montiel, Iván Hillman Chapoy, Marcos Tehurel Cotero y Joaquín Caballero, Armando Rotter Maldonado, Víctor Manuel Carranza Rosaldo y Amado Cruz Malpica (alcalde en activo), de ascendencia priista, perredista y morenista, el presidente electo rompe con la lógica del borrón y cuenta nueva que ha caracterizado históricamente la política municipal.
La convocatoria a todos estos actores políticos—cada uno con visiones distintas del desarrollo urbano y social de Coatzacoalcos— implica reconocer la continuidad del poder público más allá de los ciclos partidistas. Este gesto no sólo posiciona a Rosaldo García como un actor pragmático, sino como un político dispuesto a capitalizar la experiencia acumulada para corregir errores y rescatar aciertos.
La búsqueda del consenso como estrategia de gobernabilidad
El alcalde electo parece comprender que el principal desafío no es ganar elecciones, sino sostener gobernabilidad en un municipio con profundas exigencias sociales, una economía dependiente del sector energético y una ciudadanía escéptica. Su discurso subraya la necesidad de sumar —no de imponer—, y ello anticipa una administración que podría orientarse a la concertación técnica y política más que al enfrentamiento ideológico.
La claridad con que separa la reunión de cualquier tinte partidista refuerza esta lectura: Pedro Milguel Rosaldo apuesta a la unidad funcional, donde la eficiencia y los resultados sean la nueva medida del éxito político local.
Respaldo estatal: una ventaja determinante
Su proximidad con la gobernadora Rocío Nahle constituye el principal eje de fuerza. Rosaldo García reconoce que esta cercanía se convertirá en la ventana de oportunidad más importante para Coatzacoalcos en décadas, al permitir alineación presupuestal, técnica y logística con los proyectos de desarrollo regional impulsados desde el gobierno federal y estatal. En términos de poder político, esto significa que Coatzacoalcos podría volver a ser pieza clave del corredor energético del sur de Veracruz, con margen para concretar obras de infraestructura postergadas y que posicionarán al sur en el concierto nacional.
Gestión basada en resultados y presión institucional
Al evitar adelantar nombres de su gabinete, Rosaldo García proyecta autoridad y control sobre la narrativa de su equipo, enviando un mensaje de disciplina: los cargos no se ganan por afinidad, sino por mérito y resultados. Este enfoque, sumado a la frase “traemos un sentido de urgencia muy alto”, refleja una administración orientada a la ejecución inmediata, consciente de que la expectativa social es alta y el margen de error corto.
Hacia un nuevo pacto local
Si logra traducir esta reunión inédita en una red permanente de asesoría, coordinación y transparencia, Pedro Miguel Rosaldo podría sentar las bases de un nuevo pacto político local, donde los exalcaldes funcionen como consejo consultivo honorifico y la ciudadanía perciba una ruptura con la improvisación.
La suma de voluntades como estrategia
En suma, la búsqueda de consensos no es una maniobra estética, sino una estrategia de gobernabilidad inteligente. Rosaldo García comprende que el liderazgo efectivo en tiempos de desgaste institucional no se construye desde la confrontación, sino desde la suma de voluntades. Si logra sostener esta línea de apertura y eficiencia, su ambición de “ser el mejor alcalde de la historia” podría dejar de ser una frase aspiracional y convertirse en un proyecto político con raíces reales en la experiencia y la cooperación…y de ahí, a lo que sigue.